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Que estoy escribiendo actualmente

Hoy os quiero presentar mi nuevo proyecto en el que estoy inmersa estos días. Se titula El deseo de venganza y es el primer libro de la trilogía Deseos en la oscuridad.
Llevo corregidas 133 páginas, espero poder terminar de corregir la novela para poder enviarla a las Editoriales (ya la tengo Registrada, pero ahora me queda lo peor que para mi es revisarla página por página, porque siempre acabo cambiando algún detalle)
Ya os iré comentando qué tal me va.
Espero que os guste los pequeños adelantos de esta trepidante novela.
Muchos besos.
Recordaros que los comentarios son gratuitos y que siempre se aceptan de buena gana.





Sinopsis

Lucier lo perdió todo en un solo día. Su estatus social, su misión, su orgullo....Fomorians de nacimiento, guerrero dedicado en cuerpo y alma a proteger a la familia real y al Reino, cayó en manos de los dioses griegos quien redujo a cenizas y masacró a su gente.
Siglos después, regresa a casa, con el alma partida en dos, tortuosos recuerdos de su estancia en la celda del tártaro y una única misión: cazar a las criaturas que condenaran a muerte aquellos a los que juró matar, los dioses.
Treinta son los fomorians que residen en la mansión Olvido. Treinta que pasaron a ser esclavos cuando antes eran temidos guerreros.
Su misión actual: cazar a las arpías que se ocultaron en el mundo humano después de escapar del Olimpo.
Lucier no dudará en llevar a cabo la misión. Después de todo, no le fallará de nuevo a su gente.
Sunil Cyron lleva décadas oculta de sus hermanas, viviendo entre humanos. En su corazón guarda el intenso deseo de vengarse de aquellas que una vez juró proteger: las arpías que la traicionaron.
Una inesperada llamada de la autoproclamada Reina de las arpías, alterará la vida de Sunil. El pacífico mundo que creó se romperá en trocitos, al verse obligada a tomar las armas de nuevo. Pero lo que no esperó fue encontrarse cara a cara con dioses destronados que no dudarán en acabar con ella.
Los ojos encarnados de una mujer alterarán el corazón de Lucier y trastocará su mundo.
¿Podrá el amor prevalecer sobre las responsabilidades?
Mientras a su alrededor, una lucha interna por el poder cubrirá el Olimpo.
Traiciones, descubrimientos,…pero sobre todo la lucha de dos seres que ansían poder alcanzar juntos la felicidad.



EXTRACTO 1


" Antes de alejarse del espejo, observó sus labios. Carnosos, rojizos. Unos pétalos de rosas que ansiaban conocer el sabor de un beso. Aparentemente perfectos, hasta que los entreabrió dejando al descubierto unos afilados colmillos, que cubría con una funda cuando se alejaba de su apartamento. En el momento en que los vio, resonó en su cabeza los gritos angustiosos de centenares de víctimas sin rostro.
Monstruo. Gritaban mientras lloraban por sus vidas.
Monstruo. Se decía Sunil cuando disfrutaba al matarlas.
Soltando una carcajada carente de alegría, se alejó un paso del espejo y se miró las manos. No poseía uñas, sino garras, curvadas de un color blanquecino intenso, capaces de cortar cualquier material sin partirse. Unas armas mortíferas que esgrimió en el pasado y que ocultaba con unos guantes.
No era hermosa.
No era humana.
Tan solo era un arma desechada por sus amos.
Un juguete roto, que intentó por todos los medios sobrevivir, escondiéndose en el mundo de los mortales por las acciones en el pasado, sin olvidar alimentar el deseo de venganza ante aquellas que la traicionaron.
Justo en el momento en que estuvo a punto de romper de un puñetazo el espejo, odiando el reflejo que se veía en la reflectante superficie, el teléfono del salón comenzó a sonar con una insistencia exasperante.
Soltando un juramento, Sunil atravesó el espacio que la separaba del enloquecido aparato y agarró con fuerza el auricular.
—¿Sí?
— Sunil, soy Edward.
Sunil soltó un resoplido despectivo. Edward Williams era un compañero del trabajo que no aceptaba un NO por respuesta.
—¿Pasó algo en el museo? —esperaba que al mostrarse fría e impersonal, Edward desistiera de lo que tenía pensado hacer. Sin embargo, el humano demostró tenacidad…o estupidez.
— No pasó nada especial, sigue siendo el mismo aburrido lugar de siempre.
— Entonces, ¿por qué me llamas a estas horas? Sabes que hasta las tres de la tarde trabajo con el cuadro.
— Pasas demasiado tiempo sola con los cuadros, Sunil, deberías salir más. Esta noche celebramos una fiesta y...
— No me interesa, gracias.
— Aún no escuchaste todo, Sunil. La fiesta comienza a las nueve, y vendrán los miembros del equipo de restauración.
Cómo si van todos los reyes del mundo, no voy a ir, humano. ¿Qué puedo hacer para dejarte claro que no me interesa una relación amorosa contigo? Pensó mientras se sentaba en el sofá, encogiendo las piernas y apoyando la espalda contra el respaldo del mullido mueble. Y menos cuando tu propósito no es otro que ganar una estúpida apuesta.
— Espero no sonar repetitiva, Edward, pero el cuadro absorbe todo mi tiempo, sólo me queda un mes para entregarlo y no he conseguido limpiarlo ni el veinte por ciento —Mentira, ya me falta poco para terminarlo.
—¿Así que eso significa que no irás a la fiesta?
—Tú lo has dicho, Edward, lo siento muchísimo —al notar que su voz sonó sarcástica, Sunil carraspeó y sugirió —, otra vez será.
La seca carcajada que profirió el humano sonó fría.
— Ya no puedo creer en tu palabra, Sunil. Estoy seguro que la próxima vez que te invite a tomar algo, me dirás lo mismo. “No puedo ir contigo Edward” —se burló imitando su voz.
 Y, ¿qué esperabas? ¿Que por dos palabras bonitas estuviese babeando por ti? Pensó Sunil apretando el auricular del teléfono, siguiendo la conversación con el humano.
—Debí imaginarme que serías una de esas mujeres que calientan a los hombres y luego se disfrazan con dignidad y falso pudor, jodiéndonos la vida.
El pitido de llamada en espera, salvó a Sunil de cometer asesinato por teléfono. Le había tolerado por ser un compañero de trabajo, al estar obligada a pasar por su despacho cuando entregaba la obra restaurada, pero esta vez…la enviaría por correo eludiendo su responsabilidad de custodiarla, alegando estar mortalmente enferma…de asco por un humano sin cerebro que solo pensaba con una parte de su anatomía, deseoso de ganar una apuesta con sus amigos.
— Tienes suerte que me estén llamando por la otra línea, sino te decía por donde puedes meterte tus palabras, señor Williams, y recuerda…estoy afiliada al sindicato de trabajadores y no dudaré en denunciar a cierto bastardo acosador. Que pases un buen día.
— Sunil espera. No cuelgues joder. No te he dicho nada para que te sientas….
Haciendo oídos sordos a las desesperadas palabras sin sentido del humano, Sunil apretó el botón de llamada entrante. Poco le interesaba quien fuera el que llamaba, le había servido de excusa para colgar al encargado de la recepción y exhibición de las obras artísticas, antes de insultarle en varios idiomas o tener la grandísima idea de aparecerse en su lujoso apartamento para arrancarle la cabeza. 
—¿Diga?
— Sunil, soy….
Sunil suspiró con cansancio tumbándose en el sofá, mientras dentro de ella surgían nuevamente las terribles ganas de derramar sangre.
—Vondie, lo sé. Reconozco tu voz —¿Cómo no iba a hacerlo? Pensó. No, se dijo apretando los dientes con fuerza, haciéndolos rechinar, nunca me olvidaría de tu voz—. ¿Qué quieres?
—Debería castigarte por atreverte a hablarme con tal falta de respeto.
Sunil soltó una carcajada.
—Por lo que puedo deducir con esta llamada es que ya sabes donde vivo. Así que, si quieres castigarme…ven a por mí. Te espero.
Como esperó, no obtuvo respuesta a su sutil invitación.
Vondie era una mujer egocéntrica, buscando en todo momento que la adorasen y la venerasen, como si fuera una diosa cuando no era más que una arpía, pero lo que no era estúpida. Sunil siempre fue más poderosa y feroz en la batalla, Vondie no saldría con vida si la atacaba.
— Si no quieres nada más, tengo mucho trabajo pendiente.
— Algún día tendrás lo que mereces, Sunil. Me aseguraré de ello.
—Sí, no me digas —su voz sonó cargada de ironía. Aquella mujer siempre fue su enemigo en el pasado y en el presente no era muy diferente. Vondie la odiaba. No soportó ser rechazada cuando solicitó ser la Capitana del Grupo de arpías, que comandó finalmente Sunil por unanimidad de las guerreras y de los dioses —. ¿No será cuando encuentres a una estúpida que haga el trabajo sucio y venga a terminar lo que una vez tú intentaste hacer: matarme? " 






EXTRACTO 2



" Sin perder tiempo, corrió desde el salón donde se apareció, al dormitorio. No se detuvo en accionar la puerta plegable del armario, de un puñetazo atravesó la falsa pared y entró buscando un arma con la que protegerse. Sus queridas dagas habían quedado olvidadas en el piso de Kellie, cuando la atraparon por el cuello.
Tomó la primera que encontró a su alcance.
Una hacha curvada de un tamaño considerable con un punzón en el mango.
—No debo perder tiempo, tengo que ver a dónde puedo ir ahora.
—No te preocupes, muchacha. Tenemos todo el tiempo del mundo. Tú tranquila, sigue a lo tuyo.
Exhalando un resoplido de frustración, Sunil salió de la armería.
—¿Por qué no te pierdes y me dejas en paz?
Lucier esbozó una sonrisa socarrona. Aquella mujer era graciosa con sus palabras sin sentido. ¿Acaso creía que tras marcarla la dejaría suelta?
—Ya lo  oíste antes. Ahora eres responsabilidad mía. No te perderé de vista.
Sunil sujetó con fuerza el mango del hacha.
—¡Oh, qué gran honor! Un caballero de… —le miró de arriba abajo, permitiéndose admirar el imponente cuerpo esculpido por el ejercicio, sin dejar de pensar dónde podía ocultarse ahora que quedaba patente que ni en las zonas seguras se podía estar alejada de los asesinos. Ahora bien… ¿a dónde iría para ocultarse de aquel guerrero? —…oscura armadura tras mi espalda. El sueño de toda arpía.
— Está bien que lo aceptes, no podrás escapar de mí.
—Si, seguro. En cuanto pueda… —al notar cómo la miraba, cómo si él tuviera respuesta a todas las preguntas, Sunil tuvo que preguntar, a pesar que no esperaba recibir una explicación —: ¿Cómo me has encontrado?
Lucier sonrió ladinamente al tiempo en que se señalaba el cuello, dando unos golpecitos. Poco importaba que ella supiera la verdad, estaba condenada a permanecer a su lado hasta que él decidiera su destino.
Sunil masculló un insulto para sus adentros.
Las cadenas.
Lo debía haber supuesto.
 Sunil las tocó y tironeó. Las cadenas se estiraron unos centímetros pero no se rompieron. Se sorprendió, ya que sus garras no pudieron destrozarlas, algo impensable hasta ese momento, pues nunca se había encontrado con un material que no pudiera destruir. Tiene que haber una manera de deshacerme de ellas. Debo quitármelas, sino siempre me localizará.
—Y bien, ¿ya no más escapaditas?, ¿no más juegos?
Sunil rechinó los dientes ante la complacencia del hombre.
¿No más juegos?
Él no la conocía. Era una mujer que no aceptaba que la oprimiesen, no agachaba la cabeza y obedecía ciegamente. Lucharía hasta la muerte por ser libre.
Soltando una carcajada enronquecida, carente de alegría al recordar vagamente escenas de su pasado como mascota, Sunil gritó:
—Estás equivocado, chico .El juego no ha hecho más que comenzar.
Antes de desaparecer le lanzó el hacha a la cabeza." 


EXTRACTO 3


" Lucier se veía como si se hubiera arrastrado dos kilómetros por el suelo durante unas prácticas de entrenamiento militar. Estaba cubierto de sangre, con la ropa arañada y echa jirones a la altura del cuello, cayendo las oscuras tiras de tela sobre el abdomen.
Movió la espada que empuñaba con la mano derecha a un lado, sacudiendo la sangre que manchaba el filo, salpicando el carmesí líquido al suelo y a las paredes de la húmeda y maloliente cueva. Las letras que cubrían el plateado metal se movieron lentamente, como si estuvieran danzando, absorbiendo el rojizo líquido. Aquella espada mágica se alimentaba con los estragos de la muerte, con el residuo vital que quedaba impregnado en la sangre de sus víctimas, endureciéndose con esta energía, puliendo su filo, reparando sus daños.
Una vez que la espada consumió toda la energía vital de la sangre que la cubría, Lucier la lanzó al aire y murmuró las palabras que la hacían desaparecer.
Con un chasquido, que iluminó brevemente la cueva, el arma regresó al lugar de procedencia: la oscuridad, a la espera de ser blandida nuevamente.
Lucier miró a su alrededor.
Decenas de destrozados cuerpos de hombres lobo.
—Qué pérdida de tiempo —murmuró, caminando entre los destrozados cuerpos, dirigiéndose hacia la salida, guiándose por la débil luz que cortaba la oscuridad con cada paso que daba.
Cuando salió de la cueva, Lucier parpadeó ante el cambio de iluminación y aspiró profundamente, inundando sus pulmones del penetrante olor a bosque. Según comprobó tras el escrutinio a su alrededor, estaba en medio de la montaña, en un país del sur del viejo continente, muy cerca de la costa por el olor a salitre. Las copas de los frondosos árboles cercanos ocultaban el camino que conducía  a la entrada a la cueva si se buscaba desde el aire, y desde tierra era prácticamente imposible acceder, por culpa de los espinosos arbustos y las grandes rocas puntiagudas.
Lucier se volvió.
Antes de salir en busca de la arpía, debía hacer algo con la cueva.
No podía enviar a los limpiadores, científicos que se encargaban de eliminar las pruebas de las cacerías, evitando que los mortales encontraran los rastros de las muertes, identificando el ADN con las nuevas técnicas forenses, percatándose de las inusuales diferencias entre las cadenas de aminoácidos entre el ADN humano y el inmortal.
Desde aquella noche, o mejor dicho, desde aquel día pues ya había amanecido, los limpiadores tendrían mucho trabajo, y Lucier no podía admitir que había perdido a la arpía que marcó con las cadenas.
Lo mejor que podía hacer era sepultar las pruebas.
Con un solo golpe, Lucier derrumbó el techo de la entrada de la cueva. El estruendo que provocó la caída de las rocas fue ensordecedor, y levantó mucho polvo, creando una capa blanquecina de tierra, como una intensa pantalla de niebla que avanzó velozmente hasta envolverle.
Para asegurarse que los mortales, criaturas muy dadas a buscar respuestas a los misterios del mundo, no removieran las piedras caídas que obstruían la entrada, Lucier la selló, alzando una barrera que distorsionaba el lugar y ocultaría el olor de los cadáveres.
En cuestión de segundos, se formó una ilusión de una pared lisa, suficientemente poderosa como para engañar a los mortales y a los inmortales que pasaran por aquel lugar.
Fue entonces cuando se concentró en su objetivo principal: cazar a la escurridiza mujer que estaba jugando con él.
Esta vez la arpía se había trasladado al norte de Europa.
Lucier sonrió de lado. ¿De verdad creía que la distancia le impediría localizarla? La arpía o era muy ingenua o muy estúpida y no había comprendido el verdadero concepto de las cadenas que le colocó alrededor del cuello y de las muñecas.
No tardó en aparecerse donde se encontraba, en la tierra que los mortales llamaban Escocia, dispuesto a finalizar aquella partida, pero nadie le preparó para lo que le sucedió.
El golpe que recibió por la espalda, le sacó el aire de los pulmones.
La arpía le había empujado con todas sus fuerzas, lanzándolo por un acantilado.
Sorpresa.
Excitación.
Sentimientos encontrados, que surgieron de su interior al tiempo en que caía velozmente hacia unas puntiagudas rocas bañadas por el bravo oleaje del Atlántico.
Aquella mujercita, que apenas le llegaba a los hombros consiguió lo que nadie hasta la fecha: revivir su espíritu, acelerar su corazón, sorprenderle con cada segundo que pasaba a su lado.
Soltó una carcajada que resonó en el abrupto lugar, su cuerpo seguía cayendo velozmente, silbando en el aire.
Lucier se concentró para aparecerse tras ella.
La arpía había sentenciado su destino.
La atraparía.
Y no la dejaría marchar."

Comentarios

  1. ¡¡Mucho ánimo en la corrección!!

    ¡¡La historia es realmente buena y engancha!!

    Besos

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  2. Gracias!!!!!! haber si no me emociono y cambio la mitad de la historia jajajajaja

    besos ^^

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  3. Espero que encuentres pronto editorial, porque la historia pinta muy bien, gracias por el adelanto

    saludos

    ResponderEliminar
  4. Se ve excelente corazón, me gusta como escribes. Adelante con este proyecto!!!!

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  5. Quiero leerloooooooooooo, ¿para cuando lo publicas? ¿Ya tienes editorial?

    Espero que si, y que lo pueda comprar en papel (aunque si no encuentras lo compraría en ebook igual, pero de preferir prefiero en papel y en la librería de mi ciudad)

    No tardes en avisar!!!!!!

    ResponderEliminar
  6. Muy buen adelanto, con unos extractos así dan ganas de comprar la novela

    mucha suerte

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  7. muy bueno, suerte con la novela =)

    ResponderEliminar
  8. Gracias Alexa!! ya os iré contando que sucede al final con la novela ^^

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