sábado, 21 de abril de 2012

Los demonios siguen dando guerra

Al fin me he hecho con el control del ordenador (otra vez). Esta vez os voy a presentar dos momentos en los que estuve a punto de explotar y todo a causa del Ángel que me obsesiona: Damaris, mi particular Ángel de la Guarda.

Os atrevéis a leer las confidencias de un demonio?


ps: Soy Uziel por si no os habíais dado de cuenta



(Gracias a Kelly por la portada, esos pectorales son naturales nada de cirugía, sólo mucho sexo - y os puedo jurar por lo que quieras- que del bueno)


EXTRACTO 1


" Uziel entrecerró los ojos.
—¿Te gusta repetir lo que digo o es que no lo captas a la primera?
Damaris enrojeció, olvidando durante un segundo que un crío que apenas le llegaba al pecho – y eso que no era muy alta – la esperaba al final de aquel interminable pasillo iluminado por la llama de las antorchas que pendían mágicamente de las paredes, impregnando al aire un olor a madera quemada.
—¿Y a ti te gusta hacerme enojar o es que naciste siendo ya un gilipollas de primera?
—¿Esperas que te de una respuesta?
Negó con la cabeza.
—No, no hace falta. Te conozco bien, eres un cabrón con una suerte que no te mereces.
Uziel soltó una carcajada.
    Es cierto me olvidé que tu misión es espiarme.
    ¡Yo no te espío! —gritó Damaris agudizando el tono de voz.
Uziel no pudo evitar meterse con ella, disfrutando al verla perder el control. Sus mejillas estaban enrojecidas, sus labios entreabiertos y humedecidos, y sus ojos relucían con intensidad, un bocadito jugoso envuelto en cuero como regalo para navidad.
 —¿Ah, no? ¿Y cómo llamarías tú al hecho de estar todo el día tras mis pasos, sin ser vista, ni oída, observándome cada minuto del día? —Uziel puso cara de ofendido cuando exclamó en alto —. ¡Me has espiado mientras me acostaba con otras mujeres!
—¡NO! —gritó Damaris, visiblemente ruborizada. El corazón le latía preocupadamente rápido, retumbando con fuerza contra su pecho.
—¿No? —su sonrisa se desplegó abiertamente —. ¿Entonces no me viste acariciarlas, mordisquearles los pezones hasta lograr que suplicasen por más, sumergir mi lengua en su temblorosa y ansiosa caverna lamiendo las rugosas paredes? —con cada palabra el corazón latía desbocado, no solo por el recuerdo de sus noches de pasión, si no por ser el causante del sonrojo y la evidente alteración de la mujer que le atormentaba y le provocaba con su sola presencia —.  ¿Lo recuerdas, mi ángel? —susurró con voz gutural, devorándola con los ojos —. ¿Recuerdas cómo me acariciaba cuando estaba solo?
Sí, lo recordaba. Confesó Damaris para sus adentros, incapaz de pronunciar palabra. Debería estar furiosa. El muy maldito la estaba atormentando con el tono de su voz, con los recuerdos de las noches en que lo vio satisfacerse solo, o los días en que acudía al motel o al apartamento de la amante de turno para apagar el fuego que le consumía por dentro. Sí, lo recordaba todo, y el hacerlo…la alteraba. 
Uziel olisqueó el aire, percibiendo con claridad el dulce aroma del deseo. Estaba seguro que si se la tomaba entre sus brazos y cubría su boca con la suya, la devoraría por completo, y no opondría resistencia.
Con una sonrisa ladina, disfrutando de ser el causante de su agitación, murmuró con voz ronca, buscando que se excitara al escuchar ese tono de voz, pues era el que empleaba cuando estaba a punto de embestir a su amante de turno:
—Mmmm, nunca me gustó el voyerismo[1], pero saber que estuviste presente —se agachó hasta rozar con sus labios los entreabiertos de ella, pasando con su lengua sobre la carnosa y humedecida superficie, antes de perder el control y asaltarla para probar su sabor —, me pone —se enderezó y confesó, sin dejar de devorarla con la mirada —. De solo pensarlo me he puesto duro.
Miró. ¿Cómo no iba a hacerlo, después de escucharle decir aquello? Deslizó sus ojos por el cuerpo atlético del demonio hasta detenerse cerca de su vientre, donde con asombro comprobó que era cierto. Estaba visiblemente excitado. El bulto que luchaba por la liberación que suponía la tela del pantalón era una evidente prueba.
Ya lo había visto desnudo, sudado, gimiendo, gruñendo, ejerciendo su dominio sobre el cuerpo de su amante, exponiendo el tatuaje que tenía en la espalda, pero si creyó haberlo visto todo, se equivocó. Como si se moviera a cámara lenta, su protegido le tomó la barbilla con una mano, mientras que con la otra la acercó a su cuerpo, restregándose sin pudor contra el vientre de ella.
Uziel cerró los ojos y movió la cadera hacia delante, tragándose un jadeo ante la corriente eléctrica que recorrió su cuerpo al martirizarse acariciando su miembro con la rugosa tela del pantalón.
—Suélt…suéltame —Damaris intentó separase, apoyando sus manos sobre el pecho del demonio.
—No —contestó con los dientes apretados, antes de descender y atraparla con sus labios. El beso no fue suave ni calmado, desde el momento en que sus labios la tocaron, le asaltó la imperiosa necesidad de marcarla. De hacerla suya. Fue posesivo, tomando el control, penetrándola con su lengua, gimiendo en alto al saborearla. Era néctar. Dulce, prohibido, adictivo.
Sus lenguas se movieron, buscándose, acariciándose, hasta que la falta de aire les obligó separarse.
—Maldición —masculló Uziel contra sus labios, al sentir que se moriría si no la tomaba en aquel mismo instante. A la mierda el deber, la sentencia que pesaba sobre su cabeza, el que el Rector, les esperases o que estuviesen en medio del pasillo de la Biblioteca —. Estoy ardiendo —reconoció, sin dejar de acariciarla, pasando con ansiedad sus manos por encima de la suave tela de cuero. Un tejido que estaba estorbando.
Damaris contuvo la respiración cuando Uziel le apresó el pecho y le pellizcó, estimulándola, hasta conseguir que sus pezones saltaran llorosos ante la barrera que les separaba de los hábiles dedos.
—No…déjame —jadeó, sorprendida ante el calor que la quemaba por dentro y le provocaba una debilidad en las piernas y un hormigueo en el cuerpo, que solo se calmaba con el mágico toque del hombre.
Uziel sonrió, sin dejar de besarla, acariciando con sus humedecidos labios su cuello, siguiendo la palpitante línea, comprobando que su corazón latía desbocado por sus atenciones. La voz del ángel fue apenas un susurro, una negación sin fuerza.
—Me deseas —le susurró, mordisqueándole a continuación el lóbulo de su oreja, mientras sus manos recorrían su tembloroso cuerpo, sin dejar de frotarse contra ella moviendo las caderas cadenciosamente hacia delante y hacia atrás —. Tu cuerpo me necesita, ¿lo sientes? —le preguntó sin esperar más que un jadeo como única respuesta. Cuando lo escuchó, continuó, probando esta vez el sabor de la carne del escote de ella, arañándola levemente con sus dientes —. Estás mojada, humedecida por mí —le tocó el muslo derecho, tanteando el terreno con suavidad antes de sumergir su mano entre los pliegues de sus piernas, arañando la aterciopelada tela —. Me deseas —apretó con los dedos hacia dentro, dispuesto a arrancarle los pantalones para poder sumergir sus dedos en la humedecida caverna hasta que gimotease necesitada, suplicándole que la tomase, sin importar el lugar, ni quien la estaba llevando al límite —. Quieres sentirme dentro de ti."



EXTRACTO 2


"—Ya no lo soporto más —gruñó Uziel separándose de ella unos centímetros —, estoy duro desde que te vi —Damaris contuvo el aliento al ver el deseo en sus ojos, la lujuria que marcaba sus rasgos faciales —. Si no te la meto, voy a explotar.
Damaris soltó una carcajada. Ese era el demonio que conocía, el que había seguido desde las sombras  durante meses. El que jugaba con las mujeres que se le acercaban ante la promesa del mejor sexo de sus vidas y que se leía en sus gestos, en sus hermosas y perfectas facciones.
Con un atisbo de humor en el timbre de su voz, respondió:
—Menos mal que no eres más romántico, demonio, o se me caerían las bragas de la impresión.
Esta vez fue Uziel quien se rió, al tiempo en que la alzaba en brazos, disfrutando de aquellos pequeños momentos. Antes solo buscaba saciar el deseo que soportaba cada día de su vida, como una necesidad más, y en el momento en el que el orgasmo le sacudía por dentro se alejaba, olvidándose hasta del nombre de su ocasional amante.
Era novedoso a la vez que desconcertante ver que se podía disfrutar de momentos como ese con una mujer, en el que no imperaba su necesidad carnal.
Le siguió el juego, sonriendo maliciosamente.
—Me hubieras avisado antes, cielo, y te habría conseguido unas rosas —la dejó en el suelo y bajó una mano con la que le apretó una nalga, meciéndola contra él, gruñendo apreciativamente ante su cercanía. Se sentía a punto de explotar, pero no iba a precipitarse por mucho que quisiese sumergirse en su esbelto y cálido cuerpo. Lo haría con calma, encendiéndola antes de tomarla —. Quiero ver cómo pierdes la braga por mi culpa.
Damaris echó la cabeza hacia atrás, para poder verle mejor.
—Por desgracia para ti, demonio. Esta noche no podrá ser —se acercó y le susurró al oído —. No llevo ropa interior."



Como no todos sois dioses (bueno, demonios que nos mantenemos en forma corrompiendo a los humanos), no creo que sepáis que ya he colgado con anterioridad unos extractos de mi historia EL LÍMITE DEL DESEO, la cual busca EDITORIAL o que se está pensando AUTOPUBLICARSE, y pinchando en los marcadores (o etiquetas) que encontraréis al final del post podéis releer la Sinopsis del libro, y los extractos anteriores, además del Prólogo (por todo el Infierno que si estuviese en mi poder lo borraría, porque lo que me pasó fue....) y el Capítulo 1.

Espero que os guste, y si no pues os jodéis. Esta es mi historia. No hay más. 

[1] Voyerismo: contemplación de personas desnudas o realizando algún tipo de actividad sexual con el objetivo de excitarse. 

6 comentarios:

  1. Creo que ya te dejé un comentario cuando colgaste los primeros capis, LO QUIERO LEER

    Espero que encuentres Editorial (no me explico como aún no has encotrado Editorial, después de lo que se ve que publican por ahí) y podamos disfrutar de esta novela

    Una pregunta, ¿habrá más libros?

    Gracias

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  2. ¡¡Yuuuuuuuuuuuuuuu!! Uziel pa mí jajaja

    Ya sabes que me encanta este libro, guapa y que me parece una putada que todavía no tenga editorial, como han dicho en el comentario anterior (viendo lo que hoy en día se publica por ahí ¬ ¬)

    Mucho ánimo y a por todas

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  3. Me uno a la petición de anónimo y de Kelly Dreams, quiero leerla!

    Mucha suerte

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  4. wuoooooo caray, recibir mensajes de apoyo de este tipo si que animan a una autora que intenta hacerse conocer poco a poco dentro del género romántico paranormal

    Muchísimas gracias Anónimo por tus palabras, y espero que algún día puedas leerlo y encontrarlo en las librerías.

    Y si, habrá dos libros más.

    Muchísimas gracias Kelly, por todo, por la portada (que me encantó) por acompañar a Uziel desde que se escapó de la morgue y...

    Mmmmmm, te puedo prestar a Uziel un día si tu me prestas a Nyxx

    jajajajaja

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  5. Ya vi el booktrailer, quiero leerlo ya!, estaré a la espera que avises cuando lo sacas a la venta

    saludos

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