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EL SONIDO DE LA MUERTE (relato corto terror)

Como regalito os dejo este relato corto que escribí hace tiempo, es un poco de terror psicológico (pero nah, creo que mi género será el romántico jajajaja)



Espero que os guste



un beso






EL SONIDO DE LA MUERTE





El agudo silbido del viento lo despertó. Con el corazón agitado y el cuerpo tembloroso, Marcos Fernández se movió por la cama y buscó el interruptor de la luz. Una vez que lo pulsó, entrecerró los ojos, molesto por la intensidad lumínica. Fuera, el viento seguía golpeando la ventana, produciendo un sonido que en mentes fantasiosas se asemejaría al chillido de una mujer. No quiso mirar el reloj que tenía sobre la mesita de noche, si lo hacía se angustiaría al haber perdido el sueño a altas horas de la noche, y tener que levantarse el día siguiente temprano para ir al trabajo.
—Otra noche en vela — murmuró para sí mismo, acostándose de nuevo, ocultando sus ojos al apoyar su brazo derecho sobre su frente —.Maldición, mañana estaré para el arrastre.
No era la primera noche que se despertaba en medio de la madrugada sin motivo aparente y permanecía con los ojos abiertos, incapaz de ingresar en el mundo de los sueños hasta que la molesta alarma del despertador le indicaba que había llegado el momento de levantarse para comenzar un nuevo día.
Soltando una maldición en alto, Marcos decidió levantarse e ir al cuarto de baño a tomarse una ducha bien caliente. Quería ver si relajando el cuerpo, conseguía relajar su mente y así poder conciliar el deseado y necesitado sueño.
Cuando estaba a punto de salir del cuarto, escuchó de nuevo el silbido del viento.
Estaba despierto, con la luz encendida en su cuarto, era un hombre de treinta y nueve años que había vivido mucho, pero no pudo evitar que se le pusieran los pelos de punta y que el corazón le latiese agitado en el pecho del escalofrío que le recorrió el cuerpo.
—Ostias, eso sonó como una mujer —comentó en alto, manteniendo la mano derecha sobre el pomo de la puerta de su dormitorio.
Pero era imposible. Él vivía en medio de la nada, en una urbanización perdida en el monte, a una hora en coche de la ciudad más cercana y los únicos vecinos que tenía y que sabía que estaban en su casa en esas fechas tan especiales vivían a quince minutos andando.
Movió la cabeza de un lado a otro, negando lo que parecía evidente. No había nadie fuera, estaba él solo en aquella casa. Giró el pomo y tiró de la puerta hacia dentro.
No la abrió del todo.
Esta vez si que escuchó un grito.
—Pero qué demonios pasa — masculló con un tono de preocupación y temor, enmascarado por la sorpresa y la curiosidad.
Dejó atrás la puerta y caminó con pasos dubitativos hacia la ventana. Era incapaz de ver nada del exterior a causa de la gruesa cortina que la cubría. Si quería averiguar qué o quien producía esos desgarradores chillidos muy parecidos a los gritos de mujer, tenía que acercarse y descorrer la cortina.
Su mente racional le recordaba que era imposible que una mujer estuviese en el jardín de su vivienda, gritando frente a su ventana a esas horas de la noche, pero una parte que permanecía intacta dentro de él y que arrastraba desde su niñez, le susurraba que apagara todo y que se resguardara bajo las sábanas de la cama.
A sus treinta y nueve años ignoró al niño que vivía dentro de él, y se plantó frente a la ventana. Sujetó el extremo de la cortina, y tras respirar hondo, tiró hacia un lado, descorriéndola del todo.
No vio nada.
Sólo el cuidado césped de su jardín, iluminado levemente con la tenue luz de la luna.
Marcos soltó una carcajada nerviosa.
—Maldita sea, me he portado como un estúpido —reconoció en voz alta para sí mismo, mientras apoyaba la frente contra el frío cristal de la ventana.
Cuando eras niño le temías a todo, desde la oscuridad hasta al monstruo que dormitaba bajo la cama. Con el paso de los años el temor infantil a todo lo que te rodeaba y no conocías se fragmentaba en miles de pedazos. Muchos seguían manteniendo un temor irracional en sus corazones, otros como él – o al menos así lo consideraba- conseguían librarse del miedo residual fruto de la inexperiencia y de la mente imaginativa de la niñez.
—Será mejor que me vaya a duchar e intente descansar algo — dijo rompiendo el silencio que imperaba en el cuarto mientras se separaba de la ventana.
Le echó un último vistazo al exterior, y se volvió, dejando la cortina descorrida, permitiendo que la luz de la luna penetrase en su iluminado dormitorio.
Caminó hacia el cuarto de baño más cercano a su alcoba y no pudo evitar extrañarse que en cuanto se asomó por la ventana el agudo chillido que le sobresaltó se acalló del todo, envolviendo a su vivienda un silencio sepulcral.
No le dio importancia. Es más, agradeció que el viento amainara y que el tiempo concediera una tregua para aquella noche.
Sus pasos apenas se escucharon siendo acallados por la mullida alfombra que cubría el pasillo. Ni siquiera encendió la luz, se conocía aquella casa de memoria. Era la casa de sus sueños, y gracias a sus conocimientos pudo diseñarla.
Pero en momentos como ese, cuando avanzaba por el pasillo en dirección al cuarto de baño principal de la segunda planta, la soledad le golpeaba sin piedad. Si no fuera por su negativa a un compromiso serio podría llenar los cuartos vacíos con los hijos que siempre deseó tener.
—Ahhhhh
Marcos se quedó quieto en medio del pasillo, muy cerca de la puerta del cuarto de baño cuando escuchó de nuevo el agudo chillido.
Imposible. No puede ser. Pensó buscando una explicación coherente y racional al haber escuchado el grito con tanta claridad, como si la mujer o el viento, no lo tenía muy claro, estuviese dentro de la casa.
Intentó dar otro paso, pero fue incapaz. Tenía los músculos agarrotados, paralizados por el temor.
Apretó los dientes con fuerza e intentó respirar con normalidad y acallar los agitados latidos de su corazón que retumbaban dentro de él, como rítmicos golpes de un tambor.
—Ahhhhh
De nuevo el grito sonó con fuerza, y esta vez – podía jurarlo – más cerca.
Joder, joder. Esto debe ser una pesadilla. Resonó su voz dentro de su mente, aguda, con evidente temor.
Pero la agitación de su respiración, el sudor frío que cubría su cuerpo, y la claridad con la que sentía la mullida alfombra bajo sus pies descalzos eran indicios suficientes para mostrarle que no estaba en la cama sufriendo una infantil pesadilla.
—Ahhhhh
Tan cerca.
Tan cerca se escuchó el grito.
Marcos consiguió dar un paso, y a este le siguió otro, hasta que avanzó con rapidez el espacio que le separaba del cuarto de baño.
Nada más entrar, cerró la puerta y se apoyó contra la madera. Respiraba con dificultad y sentía el amargo sabor de la bilis en su boca.
Cerró los ojos unos segundos, y se maldijo por dentro. Estaba pasando la peor noche de su vida y todo por dejarse llevar por la imaginación, por abandonarse al miedo irracional y permitirle que gobernara esos momentos de su existencia.
—Sólo es mi imaginación. Estoy solo, no hay nadie en esta casa más que yo —dijo en voz baja, para luego tomar aire del todo, llenando los pulmones, para después soltarlo lentamente, buscando relajar no sólo la mente, si no el cuerpo.
—Ahhhhh
El miedo sabe amargo con un toque ácido.
Y esa noche Marcos pudo comprobarlo.
El retumbar de su corazón obnubilaba su mente, resonando con fuerza en su cabeza, acallando el ruido exterior. Los escalofríos que recorrían su cuerpo eran evidentes, haciendo que se escuchara unos golpes suaves contra la madera cuando su espalda y sus codos impactaban contra la puerta a causa de los temblores.
Abrió los ojos y los fijó en la oscuridad del cuarto. Cuando entró no se acordó de pulsar la luz.
—Ahhhhh
—No es real, no es real — murmuró en voz baja, al escuchar el grito tan cerca de él que casi podía jurar que lo tenía encima —, Esto no está pasando, sólo es fruto de mi mente.
Para asegurarse que así era, palpó la pared en busca del interruptor de la luz. Cuando lo encontró lo apretó y la luz inundó el cuarto.
Estaba solo.
Presa de los nervios, soltó una carcajada amarga.
—Me estoy portando como un estúpido sin sentido común —reconoció en voz alta, al ver que estaba solo, que no había nada ni nadie frente a él gimiendo y gritando como si se estuviera muriendo —. Será mejor que me de una ducha rápida y regrese a la cama.
Se alejó un paso de la puerta. Dos pasos. Pero al tercero…
—Ahhhhh
El grito resonó con más fuerza que antes, y esta vez fue acompañado del inconfundible sonido de arañazos.
No quería darse la vuelta. No quería pensar siquiera en que estaba escuchando de nuevo ese escalofriante sonido. Pero así lo hizo.
Cuando se volvió, la puerta se abrió de golpe y esta vez fue Marcos quien gritó.
Lo último que vio fue la sonrisa siniestra y los ojos apagados y sin vida de la mujer cubierta de velos negros que se abalanzó sobre él.
Los gritos de ambos se escucharon durante segundos, antes de que el silencio imperase en la casa.


Un silencio que sonaba a muerte.



Comentarios

  1. Está bien, pero al final que es lo que ataca a Marcos??

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  2. Paso a desearte un Increíble Año Nuevo lleno de Amor, Exitos y Locura!! :p jejje
    Un besote Sheyla cuidate mucho!!!
    ^^

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  3. Al fin pude hacerme un espacio para leerte. Me ha encantado tu relato y no es para menos ^^
    ¿Como puedes decir que no te sale este género?
    Fascinante historia, me ha dejado con los pelos de punta.

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  4. OMG!, creo k m va a dar algo!, me has dejado con los pelos de punta!!!. Pero x k esa fantasma d negro kiso matar al pobre d Marcos?, k penita... Depués d lo mal k lo pasó... En fin bella, ha sido un placer leerte.

    Bueno reina, pasaba a desearte yo también un feliz año nuevo y k esta noche vieja sea espectacular, feliz 2012!!!, muak!!!

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  5. Gracias Nina por pasarte!!!! y por la crítica, me ha hecho mucha ilusión. Este pequeño relato era para participar en un concurso de relatos cortos, pero no me llegó a convencer, me parece que estoy muy verde con este género por eso opté a regalarlo a las seguidoras del blog

    muchos besitos ^^

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  6. Gracias Dulce!!! Feliz Año Nuevo a ti también!!!!

    Y muchas gracias por leer el relato y por la buena crítica, el relato lo que intenta es mostrar el temor a los desconocido, el temor que guardamos todos en nnuestro interior acerca de lo que no entendemos

    En este caso Marcos tuvo que enfrentarse a aquello que no creía posible, a la muerte

    ResponderEliminar
  7. Un gran relato, me encantó :).
    Me pasaré por aquí en más de una ocasión ^__^.

    Saludos desde Lützen :)

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    Respuestas
    1. Muchas gracias!! haber si escribo más relatos de terror!! gracias por pasarte. Besitos!!

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  8. muy linda tu entrada y tu blog,
    me gusto mucho.
    te sigo
    suerte y saludos! :)

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    Respuestas
    1. Muchas gracias Nor!!!!! espero que me visites de nuevo, un besito

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  9. Jo, en cuánto acabé de leer sentí un escalofrío chasquearme en la espalda, ahaha creo que pasaré algunos días sin dormir pero me vendrá para estudiar x3 Tú si que sabes crear ambiente.

    Un besote, cuidate!!

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    Respuestas
    1. Muchas gracias Mina!!!!!!!! no sé si debería alegrarme o no que te haya dado miedo jejejeej, muchos besitos!!!

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