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Relato corto- Una noche encantada

Hace tiempo que escribí este relato corto para participar en un concurso, pero al final me equivoqué con las fechas de entrega y no pude presentarlo, así que quedó olvidado en un rincón de mi ordenador.

espero que os guste



no hace falta decir que los derechos de autor y todo eso me pertenecen no....?

jajajaja

un beso


UNA NOCHE ENCANTADA

SHEYLA DRYMON

Londres, 1892


- No deseo casarme, padre.


Edgar Forrester, acaudalado hombre de negocios, miró a su única hija quien permanecía de pie al lado de la puerta. Debía haberlo esperado, Marietta nunca veía con buenos ojos sus planes, y esta vez, cuando la principal moneda de cambio para obtener al fin un título nobiliario, era la misma

Marietta, la joven no estaba dispuesta a ceder.

Soltando un largo suspiro, Edgar le contestó:

- El compromiso fue firmado y publicado en la Gazette, dentro de dos meses te desposarás con el vizconde de Cork.

Marietta mostró temor durante un segundo opacándose el brillo de sus celestes ojos.

-No accederé a desposarme con ese viejo decrépito.

Edgar se levantó del sillón donde estaba saboreando un whisky de treinta años con un agradable sabor a roble, con el ímpetu de su gesto la copa se estrelló en el suelo a los pies del enfurecido hombre.

-¡Hija desagradecida! Te di todo lo que me pedías y ahora – dio un paso hacia delante asustándola por la vehemencia de sus palabras y la furia presente en su rostro -, me devolverás el dinero que invertí en ti casándote con el vizconde.

Con los ojos enrojecidos y brillantes por las lágrimas no derramadas, Marietta corrió hacia su alcoba ignorando las miradas curiosas de los criados que se encontró en el camino.

El corazón le latía furiosamente, golpeándole el pecho con amarga impaciencia. No podía quedarse en aquella casa, por mucho que le doliera abandonar al único pariente vivo que le quedaba, su padre la había despreciado y condenado a un futuro que no deseaba conocer.

******

Tuvo que esperar a la noche antes de abandonar la mansión, recorriendo con nerviosismo las empedradas calles de Londres. La niebla proveniente del Támesis cubría cada rincón de la ciudad, abrazándola con su fantasmal presencia.

Marietta sujetaba con fuerza la bolsa de viaje, apretándola contra su pecho, su figura se confundió entre la niebla gracias a la oscura capa que vestía por encima del grueso vestido de algodón. La ropa que eligió era cómoda, carente de atributos que atrajera la atención de maleantes o ladrones.

No supo durante cuánto tiempo corrió, pero cuando se detuvo agotada, con la respiración acelerada, Marietta se encontró ante las puertas de un club.

-La dama de la noche – susurró leyendo el cártel sobre el marco de la puerta de entrada.

Reconoció aquel nombre. La dama de la noche era el mejor club de Londres donde los caballeros se disputaban la manera de pertenecer a la selecta clientela del lugar.

Sumergida en sus pensamientos, Marietta no los escuchó llegar siendo sorprendida al ser sujetada por el brazo y zarandeada.

-Pero mirad lo que tenemos aquí - el hombre que la sujetaba la miró apreciativamente deteniéndose en su asustado rostro -. Una zorrita asustada que nos alegrará la noche.

Marietta intentó liberarse, pero por la fuerza con la que el hombre le apretaba el brazo, le fue imposible.

- ¡Suélteme señor! No soy prostituta. Mi esposo me está esperando.

-¿Aquí, en el club? – su risa provocó que sus dos compañeros de juerga rompieran el silencio con jocosos comentarios -. ¿Quién es tú marido, zorrita?

Una voz grave, los sorprendió a todos.

- Su esposo soy yo. ¡Suéltala o te destrozaré!

El hombre la soltó y escapó corriendo, dejándola sola ante el imponente guerrero que la salvó.

Marietta estuvo a punto de gemir cuando lo tuvo frente a ella. Estuvo tentada a cerrar la capa, pero desistió al sentir como su cuerpo reaccionaba ante la penetrante mirada del hombre, surgiendo de su interior un fuego, que hasta entonces no conoció.

- ¿Quién eres? – le preguntó.

- ¿Antes no deberías darme las gracias por salvarte?

Marietta enrojeció.

-Muchas gracias señor por salvarme - dio media vuelta y murmuró – Debo irme.

Michael Decraut, dueño del local, la detuvo apoyando una mano en su tembloroso hombro.

- Quédate, descansa esta noche. Aquí estarás segura.

Marietta aceptó, siguiéndole en silencio al interior del bullicioso lugar. La voz del hombre, sus oscuros ojos, la hipnotizaron, ansiando que la mentira que la salvó fuera verdad.

Michael sonreía feliz, la había encontrado.

Cuando la miró a los ojos lo supo.

Era ella.

La mujer que le acompañaría eternamente.

Su compañera.

Después de mil años vagando por el mundo, maldiciendo su destino al haber sido convertido a la fuerza en vampiro, había encontrado a su destinada, la única que le mostraría la luz del amor y la esperanza.

La condujo hasta el tercer piso, llevándola a su dormitorio.

-Aquí podrás descansar, pequeña. Esta alcoba tiene pestillo para que te encierres.

- Gracias, señor – murmuró Marietta con los ojos fijos en la gran cama que se veía en medio del cuarto. Su cuerpo se caldeó. Aquel hombre la atraía. Le deseaba, y no quería negarlo, si su futuro era incierto ansiaba pasar una noche entre sus brazos.

Michael olisqueó el aire y percibió el deseo que rezumaba la mujer.

Apretó los dientes para no sucumbir y tomarla. No antes de haberle confesado su verdadera naturaleza.

-Descansa mi dulce- susurró.

Marietta se dio la vuelta y le detuvo al gritar:

- No me dejes, no esta noche.

Michael caminó hasta quedar frente a ella. Le rozó la mejilla percibiendo los acalorados latidos del corazón de la humana.

-Nunca te dejaré. Tras vivir siglos en la oscuridad te encontré. Mi luz, mi compañera.

Michael atrapó sus labios y la besó, sofocando sus gemidos con su exigente lengua. Las caricias que le prodigó se tornaron peligrosas, sucumbiendo ambos a las llamas de la pasión.

Sellando el destino que ambos compartirían a partir de esa afortunada noche.

El único que los maldijo al leer sus esponsales en el periódico del día siguiente fue Edgar Forrester, quien desheredó y despreció públicamente a su hija.

Marietta sintió pena por él, pero nunca lamentó la elección que hizo aquella noche.

Nunca había sido más feliz en su vida.

Y todo gracias a un vampiro que la salvó y le mostró la belleza del mundo.

La belleza de la eterna oscuridad.

FIN

Comentarios

  1. Cortito pero no está mal, un saludo

    ResponderEliminar
  2. Estuvo bien, es una pena que no lo hayas alargado un poco, pues podía ser un buen libro, pero te quedó bien, un beso

    ResponderEliminar
  3. Gracias por el relato !!!
    Alicia

    ResponderEliminar
  4. Hola, Sheyla!!!
    Es un lindo relato y desde luego, es un argumento precioso para un libro. Sería estupendo que decidieras escribirlo!!!
    Besos,
    bri

    ResponderEliminar
  5. muchas gracias por vuestros comentarios!! la verdad es que este relato corto lo registré para poder optar a un concurso de relatos cortos, me lo pasé muy bien cuando lo escribí, me alegro que os gustara
    un besito y gracias por comentar

    ^^

    ResponderEliminar

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