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El don de la seducción- novela homoerótica


Estoy pendiente de la revisión de esta novela homoerótica, en cuanto la termine de revisar lo más seguro es que la publique en Editora Digital bajo el seudónimo de Ursula Brennan

os dejo un adelanto de esta historia


un besito

espero que os guste, recordad que los comentarios siempre son bienvenidos, animan a seguir escribiendo
























EL DON DE LA SEDUCCIÓN









URSULA BRENNAN










PRÓLOGO







Toronto, 2000









Es ella.



Puedo olerla.



Nikolai Hillenburg abrió los ojos de golpe al reconocer la esencia de su compañera. Intentó levantarse para seguirla antes de que la perdiera entre la multitud de aromas que inundaron sus sentidos al aspirar profundamente. Soltó un rugido furioso al notar que estaba encerrado en un cubículo de metal.



- ¡No! – gritó con voz rasgada golpeando con fuerza las paredes de su prisión al percibir que desaparecía el aroma de su compañera -. ¡No te dejaré ir! ¡Eres mía!



Intentó levantarse, pero unas gruesas cadenas se lo impidieron. Le habían dado caza y le habían encerrado en aquel maldito agujero, para que muriese de hambre. No sabía cuanto tiempo había permanecido en letargo, sumiéndose en un profundo sueño para evitar que la locura del confinamiento y la falta de sangre lo llevara al abismo de la no muerte, una fina línea que atormentaba a los vampiros que pasaban más de dos meses sin consumir sangre fresca.



No. No. No. Gritó una y otra vez en su mente, al no oler el aroma que desprendía su compañera, la única que revivió su marchito corazón, la única mujer capaz de provocarle una dolorosa erección aún estando encerrado en un maloliente agujero que apestaba a humedad y a sangre.



Su sangre.



Nikolai tiró de las cadenas, moviendo las piernas, hasta que las rodillas tocaron la pared de la celda metálica. No se rompieron.



Lo intentó una vez más. Ahogó el grito de dolor que pugnó por brotar de su garganta al notar como el frío metal de las cadenas rasgó la carne de sus tobillos. Lo único que le importaba era no perder a su compañera. Localizarla y hacerla suya. Beber su sangre y enlazarla, para protegerla y amarla por toda la eternidad. Su cuerpo ardió ante las imágenes eróticas que pasaron velozmente por su mente. Su lengua ansiaba saborear los jugos que rezumasen del caliente cuerpo de la mujer, bombear en su interior con su ávida polla hasta explotar. Quería derramar su leche dentro de ella, marcarla con su esencia, con su olor, para que ningún otro macho se le acercara.



La mujer había nacido para complacerle, para ser su eterna compañera, la amante de un vampiro que se desviviría por complacerla.



Sin dejar de pensar en cómo sabría el delicioso cuerpo de su amada, Nikolai tiró con todas sus fuerzas, rompiendo las cadenas, y cortándose los tobillos.



Se le hizo la boca agua al oler su sangre. Tenía hambre. Sed.



Los colmillos se alargaron y le arañaron los labios entreabiertos.



Había llegado la hora.



Sus captores le habían perseguido por el bosque con antorchas. Le habían lanzado los perros que le rastrearon siguiendo la sangre que brotó de las múltiples heridas producidas por las escopetas de fuego. Había caído en su trampa como si aún fuera un vampiro neonato. Había sido un estúpido. Y lo había pagado. Con la soledad, el dolor agudo que le retorció el estómago al no beber sangre. Hasta que la oscuridad le susurró y él la abrazó.



A base de puñetazos rasgó el metal y logró salir del cubículo. Al instante el viento gélido de la noche alteró sus sentidos. Nikolai cayó al suelo apretando las manos contra los oídos, deseando que el mundo se callara. Al inhalar aire, los diferentes aromas explotaron en sus pulmones, asfixiándole. Los ojos le ardieron y los tuvo que cerrar, mientras las lágrimas se deslizaban por las mejillas.



Su cuerpo estaba adaptándose a la vida, activando los poderes propios de su raza.



No supo cuantos minutos le llevó dejar de gemir dolorido ante la cascada de emociones que le aturdieron, pero cuando se levantó tambaleante del suelo, Nikolai no percibió el olor de su compañera.



La he perdido. Lamentó para sus adentros, incapaz de pronunciar palabra. El corazón le pesaba dentro del pecho, como si estuviera siendo estrujado por una mano invisible.



Dio un paso. Luego otro. Alejándose de la cueva en la que lo encerraron. En la que los colonos fabricaron una cámara de metal donde perdió el contacto con el mundo, tras ser atravesado por decenas de balas que le debilitaron ante la creciente pérdida de sangre.



Cuando despertó en la oscuridad de la asfixiante caja, encadenado por los pies, Nikolai maldijo el momento en que decidió ir al pueblo buscando consuelo en brazos de una mortal. Deseó haber muerto, que en lugar de balas hubieran utilizado estacas de madera, pero ahora, tras percibir el dulce aroma de su compañera, agradecía a los dioses de la oscuridad esta segunda oportunidad.



- Esta noche serás mía. Mía….para siempre.



















CAPÍTULO 1













- ¿Quieres probar un buen coño esta noche?, cariño



Sean O`Conner se detuvo y examinó a la mujer que le sujetó del brazo. La puta vestía un apretado vestido rojo que le exprimía los pechos, mostrando uno de sus pezones. Él no era de los que se tiraba a una mujer por dinero. Nunca tuvo necesidad de pagar para sumergir su polla en un coño hambriento. No le faltaban mujeres, y a pesar del disgusto que tenían sus padres al no ver que buscara una mujer con la que formar una familia, Sean disfrutaba del placer al yacer con diferentes mujeres. Él no quería un compromiso. No creía en esa chorrada del amor eterno. Al contrario que sus hermanos, él no había perdido la cabeza por nadie. Y por Dios, ojala nunca la perdiera. Sus hermanos se habían vueltos débiles, obligados a un horario al tener una esposa que los esperaba en sus casas.



- ¿Qué me dices, guapo? – la mujer tiró de uno de los cordones que sujetaban el corsé del vestido y lo abrió. Los pechos botaron al ser liberados y sus pezones se pusieron duros ante la intensa mirada del hombre - . Si me deseas, te haré un descuento especial – pasó la lengua por los labios. Invitándole.



Sean sonrió de lado. Antes de responder la miró una última vez. No podía negar que a pesar del vestido, la mujer era atractiva, con curvas espectaculares, sin contar con la oscura promesa que se leía en sus ojos.



- Debo reclinar su oferta, señorita. Esta noche estoy de servicio – con un gesto tan natural en él como el respirar, Sean sacó la cartera y mostró la placa que lo identificaba como detective de homicidios.



El puchero que hizo la mujer al ver que era madero, fue encantador, si no fuera por la capa de maquillaje que distorsionaba sus rasgos.



- Es una pena detective. A los suyos les hago un descuento especial.



Sean vio caminó con pasos apurados la prostituta hasta la esquina en la que la vio cuando pasó con el coche junto con su compañero antes de decidir de ir cada uno por un lado del barrio para buscar información acerca de los últimos casos de desapariciones.



El cuerpo de policía creía que las mujeres secuestradas estaban muertas. Las familias aún creían que las buscaban vivas, pero por la cantidad de sangre que encontraban de las víctimas podían deducir que el secuestrado las había dejado morir desangradas.



Sean apretó los labios. Llevaban tras la pista de ese hijo de puta dos meses, y no habían conseguido ni una pista fiable. Las autoridades los estaban presionando, joder, hasta el jefe lo estaba haciendo, pero no encontraron nada en las calles. Ninguna pista que los condujera a ese bastardo sin corazón.



- Maldito, te atraparemos – entrecerró los ojos y miró a su alrededor. Las mujeres secuestradas vivían en aquel barrio. Eran mujeres que dedicaban las noches a prostituirse, vendiendo sus cuerpos por dinero. Las desapariciones habían conmocionado a la población de Toronto, hasta que tras ver que el Secuestrador sin sombra como lo apodaron los periodistas, solo se dedicaba a raptar a putas dejaron de hablar de este caso a todas horas, convirtiéndolo en una noticia de las páginas interior de los periódicos.



El sonido del móvil, le hizo volver a la realidad. Sean guardó la cartera con su placa en el bolsillo trasero del pantalón y tomó el estridente aparato.



- O`Conner.



- Joder, Sean, ¿dónde estás? ¿Quedamos que en medio hora en el coche?



Sean miró el reloj. Había pasado casi una hora desde el momento en que se bajó del coche y le indicó a su compañero Malcom que fuera al norte del barrio para buscar información.



- Perdí la noción de tiempo, Malcom.



- Si, ya lo supuse.



- ¿Conseguiste algo nuevo?



Un gruñido le confirmó antes de que le respondiera que no había conseguido nada.



- No, joder. Ese desgraciado juega muy bien su papel. Nadie le ha visto, ni oído.



Sean pasó una mano por la cara, un gesto que hacía cuando estaba nervioso.



- Maldición, es imposible que no vieran nada. Y menos en un barrio como este.



- Cierto, pero sabes que los que aquí viven no soltarán prenda. Ellos no dirán nada. ¡Ah, por cierto! Antes que se me olvide. El jefe me ha llamado hace unos momentos.



Sean frunció el ceño mientras caminaba dirección hacia donde dejaron aparcado el coche, en un parking de libre acceso cerca del inicio del bosque, a las afueras del barrio, el límite de la ciudad con la forestal naturaleza.



- ¿Qué demonios quería el jefe?



- Avisarnos. Tenemos diez días para encontrar alguna pista que nos conduzca al secuestrador. Si no encontramos nada, este caso pasará a los federales.



El improperio que soltó Sean se escuchó en el ruidoso barrio.



Los federales llevaban un tiempo buscando hacerse con el caso. A pesar que no entraba dentro de su jurisdicción las autoridades de Toronto no tardarían en darle todo el poder a los federales con tal de acallar las voces críticas.



- Estoy cerca, Malcom. Corto y ya hablamos cuando llegue al coche. Esta noche necesito una cerveza y una rubia.



La risa de Malcom se escuchó a través del teléfono móvil.



- Aún recuerdo tú último encuentro con la rubia del bar Sextyle.



Sean sonrió de lado, compartiendo la broma con su amigo. Los dos eran los únicos del departamento de homicidios que aún no habían pasado por la vicaría y tras una dura jornada de trabajo disfrutaban compartiendo una buena cerveza mientras buscaban mujeres con las que pasar la noche.



- ¿A cuál de ellas te refieres?



- La que se tiró encima tuya pidiéndote que la preñases.



Sean esbozó una mueca. Lo recordaba. Vaya escenita le montó.



- Ni me lo recuerdes. Estuve a punte de pedir una orden de alejamiento.



- No se que les darás para que te supliquen así.



Sean contestó, antes de apagar el móvil al ver que estaba a menos de un kilómetro de distancia del coche.



- Encanto irlandés, colega. Encanto irlandés.



Cuando O`Conner cortó la llamada, Malcom se echó hacia atrás, apoyando la cabeza contra el reposacabezas del coche. Llevaba media hora esperándole, después de haber paseado las calles inútilmente, pues nadie había visto ni oído nada, y si lo había echo, no iban a soltar una mierda. O bien porque tenían miedo, o les habían pagado muy bien para que mantuviesen el pico cerrado.



Noches como esas, en las que se sentía como un inútil al no haber descubierto nada nuevo en el caso, recordaba muy a su pesar su primer caso. La muerte de una joven universitaria que esperaba felizmente a su esposo, después de una gratificante luna de miel. Malcom nunca olvidaría la noche en que llegó a su casa después de un duro día de trabajo patrullando cuando aún era un joven oficial de policía, y se encontró a su mujer muerta. Sus ojos sin vida le perseguían de noche, y lo seguirían haciendo por el resto de su vida. Su amor de juventud y su corazón se marchitaron precipitadamente aquella noche, convirtiéndole en un hombre frío y cínico.



Sean era como él.



Un cabronazo sin corazón, que no dudaba en jugar con las mujeres.











Sean nunca llegó al coche.



Nada más cortar la llamada, escuchó un ronco gruñido a su espalda. Cuando se giró estuvo a punto de soltar una maldición al ver lo que vio.



No podía ser real. Era imposible. Pues ante él, un hombre vestido con harapos y mirada febril le gruñía mostrándole unos dientes salidos de una película de vampiros.



Instintivamente, Sean sacó el arma y le quitó el seguro.



- Si das un paso más, tío, esta noche dormirás en la morgue.



Sus amenazas surtían el efecto que esperaba. Atemorizaban a sus atacantes que enseguida se rendían. A pesar que él no era propenso a utilizar la fuerza bruta, aquel hombre con extraña apariencia, con largos cabellos azabaches, el rostro cubierto de barro y la ropa echa jirones le transmitió malos vibraciones. Su sexto sentido que en más de una ocasión le salvó la vida le gritaba medio afónico que corriera como un loco.



Peligroso. Escuchó en su mente. Aquel hombre era peligroso.



Pero no le hizo caso. El extraño dio un paso más.



- Te he dicho que te detengas.



Otro paso.



- Alto, estás arrestado.



Otro paso más.



Hasta que quedó frente a él, a un metro de distancia.



Sean contuvo el aliento.



El hombre lo miraba con una ferocidad que era atemorizante. Sus ojos brillaban con intensidad, y sin embargo no podía descifrar el color de su iris. Los rasgos de su cara eran duros, de fuerte mandíbula, nariz prominente y algo torcida como si hubiera recibido un golpe. Sus cabellos eran largos y estaban sucios, pegándose a su rostro y a su cuerpo como seda mojada. Sean paseó su mirada por su cuerpo. Era alto, unos diez centímetros más alto que él, y era mucho decir pues a su metro ochenta, Sean no se consideraba un hombre de mediana estatura. La ropa que llevaba puesta parecía vieja, y estaba destrozada. Parecía salido de una pelea en la que no fue vencedor.



Sin bajar el arma, Sean buscó sus ojos. Si era uno de esos chiflados que salen de noche buscando pelea habría sido mejor que se quedara en casa. Esa noche no estaba de humor, y menos para una detención al atentar contra la autoridad policial.



- Regresa por donde has venido, tío. Esta noche no busques problemas.



Sean esperaba que le obedeciera. Tenía don de mando, además de una confianza fruto de su entrenamiento militar. Si ese tío osaba acercarse un paso más le derribaría.



Lo que no se esperó fue escuchar la ronca voz del hombre llamándole:



- ¡Mio! Mi… compañero.



Comentarios

  1. quiero masssssssssssssssssssss, avisa cuando te lo publiquen

    un saludo

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  2. Hola wapa, la novela tiene buena pinta, pero ten cuidado con editora digital, conozco muchas autoras que han publicado ahí y han tenido malas experiencias... De verdad, reconsidéralo. Hay muchas editoriales más serias

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  3. Tiene buena pinta y eso a que a mi este género no me va demasiado.
    Un beso

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  4. Gracias Nayra, me alegro que te gustase este cachito de historia

    gracias Olga!!! sip este género es especial, no somos muchas a las que nos gusta, pero por suerte somo cada vez más jejejeje

    un besito a las dos y gracias por pasaros por el blog

    ^^

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  5. ooo eres tu ursula brenan he kedado anonadada hace unos dias me compre tu libro de adiccion a la noche y de ahi he andado buscando (pero esto fue suerte porque te buscaba con tu nombre ficticio )tu libro me encanto asi k porfavorrrrr publica pronto el resto de tus hsitorias

    atte

    alexandra

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  6. AAAAAAAAAAAAAAAAAHHHH!!

    Te oooodiooooo! ¿Por qué? Porque ahora quioero saber que pasa con Sean y el vampiro!! Homoerotico y vampiros, ¿qué más se puede pedir? (hombre lobo, tritones, criaturas fantasticas, caballeros, ddragones, pero no nos vayamos de tema!). Quedé flipada con solo este cachito T.T ay dios, quiero mas! Dame solo un capitulo mas, por favoooor!

    Eso si, revisa bien la historia. Tiene un par de errorsillos de nada, pero es mejor que no queden ahi cuando edites ;) Saludos!

    A mi tambien me recomendaron otras editoriales en vez de E.Digital...

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  7. Quede con ganas de más son muy pocas las que se animan a escribir homoerotica y el trozo de historia me gusto.
    Espero que lo publiques pronto.
    Saludos.

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  8. fecha estimativa de publicación onda para no desesperarme y revisar tu blog cada día . un poco de consideracion para tus lectores XD

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  9. Es muy bueno...Me encantaría leerlo.¿No podrías editarlo en papel? Sin desmerecer el tema digital, un buen libro se siente más real en papel. Que lo publiques pronto. Yo estoy esperando por el 2 de NUT,Juegos de Seducción. Me da que escribes muy bien. Ya nos contaras.Saludos y Gracias.

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  10. WOoouuu me atrapaste con este prologo y primer capitulo, se ve super interesante, genial tener un talento para escribir, muchas felicitaciones, espero algun dia poder disfrutar de la novela completa.

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  11. Sheyla, aqui estoy esperando tu publicación esta novela me tiene más que al pendiente, el Prólogo me engancho y después el Capitulo me dejo en ascuas, personalmente adoro las novelas homoéroticas.
    Saludos linda, y gracias.

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  12. Hola, como esta niña, Vikinga, yo tambien estoy loca por más, te diré que lo pienses antesd de meterte con esa o cualquier editorial, malas historias de lo que les hacen pasar a los escritores. Así que tu te cuidas y siguelo.

    Sayonara.

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  13. Yo tambien quiero mas... me has dejado intrigadisima

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  14. Esta historia me ah dejado intrigada, espero ansiosa lo demás...
    Por cierto, que edad tienes??? Me gusta mucho como te expresas ^_^ saludos!!

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  15. Hola acabo de leer!! Me gusto muchisimo ya ls publicaste??? Porfavor dimE donde

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  16. Hola!!! Está super genial me encanta. Ya lo tienes? Por fisss si que si.

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  17. hola Sheyla, nunca había leído uno de tus libros, pero al leer este primer trocito que nos has regalado, te diré que me enganche y compre todos los libros que tienes publicados con Amazon.
    Por favor, no tardes mucho en publicar esta novela que ya me tiene con los dientes largos de las ganas de leerla.

    Gracias por escribir así de bien

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  18. Hola me gusta el trozo de historia k has puesto ne deja intrgada de como va a ser y soy una fanatica de eate genero asi que cuando haya mas avisa gracias ppr una lectura interesante

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  19. Hola me gusta el trozo de historia k has puesto ne deja intrgada de como va a ser y soy una fanatica de eate genero asi que cuando haya mas avisa gracias ppr una lectura interesante

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  20. Hola! Cuando se publica el libro, ya tienen alguna fecha me quede con ganas de seguir la historia!

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  21. Hola! Cuando se publica el libro, ya tienen alguna fecha me quede con ganas de seguir la historia!

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