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EL BESO DEL DRAGÓN

Os dejo el prólogo de una historia que hace tiempo que hice y que estoy revisando cuando me surje algo de tiempo libre jejejeje

Se titula El beso de dragón y es histórica, ambientada en Londres

besossssss









EL BESO DEL DRAGÓN



Sheyla Drymon



PRÓLOGO



Londres, 1819



La suave llama de la vela se apagó cuando la puerta de entrada se abrió estrepitosamente, sobresaltando a Megan Gallaver que dejó caer el tronco de leña que tenía entre sus manos. Parpadeó en la oscuridad, las cocinas habían quedado sumergidas en las sombras tras haberse sofocado el único foco de luz.

— ¿Kevin, eres tú? — murmuró con la voz nerviosa al no escuchar el habitual saludo de su joven hermano cuando llegaba a casa.

Su pregunta no obtuvo respuesta.

Con el corazón martilleándole en el pecho, Megan miró a su alrededor, intentando por todos los medios ubicarse. Antes de que la escasa iluminación se apagara estaba frente a la chimenea dispuesta a encenderla con uno de los troncos que obtuvo tras comprarlos por una docena de huevos. Aquel invierno era duro. Cruel. Y sin leña, no sobrevivirían. Los mercaderes lo sabían y se aprovechaban de ellos.

Megan dio un paso vacilante. A su espalda escuchaba pasos. Cuando crujió con fuerza el suelo, supo que no era su hermano quien entró precipitadamente por la puerta.

Kevin era joven y pequeño para su edad. No había podido desarrollarse como debiera a causa de la falta de alimentación y ejercicio. Megan se sintió culpable. Por todos los medios, luchó por salir adelante tras la repentina muerte de sus padres.

En menos de dos días su vida dio un giro radical. La vida que conoció se evaporó dolorosamente sin poder evitarlo. Su casa, los muebles, las antiguas joyas de su madre, todo lo que una vez perteneció al vizconde Gallaver pasó a manos de los hombres que afirmaban que habían prestado dinero al difunto señor Gallaver. Megan no pudo hacer nada por evitarlo. Con los ojos anegados por las lágrimas contenidas presenció abrazada a su hermano, como se distribuyeron sus pertenencias, los recuerdos de sus vidas para luego echarles a la calle.

De aquello hacía un año.

Un largo y tormentoso año, en el que descubrió la oscuridad del ser humano. Al no tener dinero, ni lugar donde refugiarse, buscó ayuda a sus amigas.

Todas y cada una de ellas al descubrir que habían sido desahuciados la rechazaron, tratándola como un ser sin valor, dejándola de puertas a la calle.

Lloró.

Miles de lágrimas salpicaron sus pálidas mejillas, hasta que una noche, aterecida por el frío, sintiendo el delgado cuerpo de su hermano temblar entre sus brazos, ambos acurrucados en la incómoda cama de una posada de mala muerte, Megan lo vio claro. O luchaba por si misma por salir adelante, o moriría de hambre. O de frío.

Desde aquel día, alejó de su mente, sepultándolo en lo profundo de su ser, los
recuerdos de su pasado y se concentró en vivir. Simple y llanamente.

Trabajó para vivir, contratada tras súplicas por una modista que no dudó en explotarla al descubrir que ciertamente cosía bien, empleándola doce horas al día por un sueldo irrisorio.

Megan no podía quejarse, el escaso dinero que obtenía lo invertía para pagar aquella modesta y rústica cabaña a las afueras del pueblo de Pern.

Al escuchar de nuevo el crujido, Megan regresó a la realidad concentrándose en hallar el atizador que había cerca de la pequeña montaña de leña a un costado de la chimenea.

Se agachó y fue tanteando de rodillas el suelo. Su corazón golpeaba con fuerza, acelerándole la respiración. Su mano tembló cuando rozó el frío metal del atizador.

— Megan, Megan, esta noche serás mía.

Soltando un grito angustiado al reconocer aquella voz que destilaba lascivia, Megan se levantó y pegó la espalda contra el muro de la pared, arañándose la espalda a través de la fina tela de su ropa interior. En aquellos momentos lamentó haber tenido la grandísima idea de lavar su maltrecho vestido sintiéndose desnuda al tener sobre su cuerpo su delgada y desgastada ropa interior.

— Señor Smither, le advierto que estoy armada y no dudaré en atacarle si se acerca a mí.

William Smither, el hombre que le arrendó la cabaña, por un módico precio, abusivo según ella, justo según él, le atemorizaba. Sus ojos la seguían allá donde fuese cada vez que pasaba cerca de su cabaña que, cosas de la vida, estaba situada en su camino de regreso a casa desde la tienda de la señora Millestor. Trató por todos los medios de ignorar aquellas lascivas miradas, susurrándose que eran fruto de su imaginativa mente, pero el miedo fue creciendo en su interior cuando comenzó a interponerse en su camino y molestarla con comentarios jocosos subidos de tono. Él estaba casado con una mujer de grisácea apariencia pero robusta constitución, rodeada siempre de llorosos niños. Por mucho que intentó soportar el acoso de su arrendatario, llegó un momento en que decidió dejar aquella morada buscando una habitación en alguna de las posadas cercanas al bullicioso pueblo.

La decisión fue aceptada felizmente por Kevin, harto de caminar por dos horas para poder asistir a la escuela parroquial donde intentaba no aburrirse al tener que estudiar junto con los hijos de los campesinos y los ganaderos. Megan tardó mucho en convencerle que continuara sus estudios, no podía olvidar el joven que era el heredero de un título nobiliario. Tuvo que callarse cuando su avispado hermano le contestó con sarcasmo que el título de poco le servía si no disponía de dinero.

Todo aquello se esfumó en su mente, cuando sintió una húmeda mano rozarle el hombro.

Soltando un grito asustado, Megan izó el atizador por encima de su cabeza y lo descargó con fuerza sobre su atacante.

Se escuchó un grito espeluznante y un golpe sordo contra el suelo.

Con la respiración entrecortada y la garganta seca, incapaz de pronunciar palabra, Megan pasó por encima del cuerpo de su atacante y corrió buscando la entrada, procurando recordar la ubicación exacta de la salida. Cayó al suelo cuando tropezó contra la mesa de la cocina. El costado le ardía, sus ojos se humedecieron y su cuerpo se sacudió de dolor, pero al recordar el cuerpo de William a escasos metros de ella, que en cualquier momento se levantaría para atacarla de nuevo, alejó el dolor de su mente y se levantó de nuevo, avanzando esta vez con pasos tambaleantes hasta la entrada. Una vez que salió de la cabaña, Megan corrió apretando los labios para no gritar de dolor y buscó refugio en el bosque, avanzando sin saber muy bien por donde iba. La oscuridad de la noche la asfixiaba, la falta de luz al estar el cielo encapotado de nubes grisáceas le impidieron ver por dónde iba.

No lo pudo ver.

La profunda franja en el camino la engulló, silenciando su espeluznante alarido, sumergiéndola en las sombras de la inconsciencia cuando se golpeó contra las piedras del suelo de la trampa. Su cuerpo quedó flácido, a merced de los elementos, como única muestra de que aún seguía con vida, unas silenciosas lágrimas se deslizaron por sus magulladas mejillas.

La bendita oscuridad la arropó alejando de su mente el traumático suceso que quedaría grabado en su corazón.

Comentarios

  1. esta historia empieza bien, esta interesante

    la seguirás???

    ResponderEliminar
  2. Estoy deseando saber que se esconde y sobre todo saber mas de Megan y su historia.

    Besos

    ResponderEliminar
  3. OwO no sé cómo lo haces pero siempre logras engancharme con tus personajes, haré lo que sea por saber que sucederá ahora ay pobre MEGAN!!!!!

    Un saludo de Mina Carlis

    PD: tengo que recordar de una vez la contraseña T_T

    ResponderEliminar
  4. Sheyla, dime que la revisarás pronto y colgarás más de esta historia.

    Quiero saber, así que por lo que más quieras, escríbela.

    ¿Sabes que la protagonista se llama igual que la de la historia que está subiendo mi socia Mariola en el blog?

    ResponderEliminar
  5. no no lo sabía que se llaman igual Ade, jejejje vaya coincidencia

    gracias a todas por sus comentarios!!! ^^

    Mina haber si recuerdas ya la contraseña..ainsss despistada

    Maribel gracias por pasarte por el blog y sip esta historia la colgaré solo en el blog como regalo para todas!!

    besosss

    ResponderEliminar
  6. Enamorada delas letras19 de febrero de 2010, 6:42

    Me gusto mucho me parecio muy interesante

    ResponderEliminar

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