Ir al contenido principal

Capítulo 1

CAPÍTULO 1



Mireilla Smither golpeó por cuarta vez el botón de la alarma que había en el mostrador del motel. Se encontraba en un viejo motel que parecía que estaba a punto de derrumbarse, y que resultó ser el único alojamiento posible.

Cuando por fin se animó a seguir a su voz interior – además del empujoncito que supuso su familia – y aceptar el trabajo que le ofrecieron en la isla de Saint Thomas, al norte del océano atlántico, no se imaginó que se iba a encontrar tan perdida y con su maleta tirada en un suelo sucio y polvoriento de un motel que parecía sacado de una película de terror.

Desde niña su familia la tildó de sosa. Ella siempre fue la tímida de la familia, siempre en las nubes y no arriesgándose en la vida. Mireilla siempre bufaba cuando le decían que debía parecerse más a sus hermanas. Hasta sus propios padres adoptaron esa expresión que la dañaba.

Pero… ¿Cómo iba a parecerse a sus hermanas si éstas eran modelos que viajaban alrededor del mundo posando para los mejores fotógrafos?

Ella no tenía la culpa de haber nacido con una altura media y tener al menos – y todo en palabras de sus famélicas hermanas – quince kilos de más.

Así que sin pretenderlo, era el patito feo de su familia, viviendo a la sombra del éxito de sus hermanas, soportando las burlas de los que la rodeaban. En el instituto- la peor etapa de su vida- había aceptado su aspecto y el papel que iba a representar dentro de su familia. Ella no podía competir en belleza con sus hermanas, pero si podía buscarse un futuro académico. De esta manera comenzó a estudiar con pasión, absorbiendo cada palabra que leía, consiguiendo un doctorado en historia después de realizar una tesis de mitología greco romana.

¿Y cómo había llegado a una isla de la que nadie sabía y que descubrió su ubicación después de consultar un mapa detallado de la costa?

Pues por una apuesta. Una simple y apestosa apuesta con sus hermanas.

Esas arpías aparecieron en su apartamento del campus en el que trabajaba de ayudante del profesor de historia, y la retaron y ella aceptó - después de seis chupitos de tequila les habría dicho que sí a cualquier petición que le hiciesen.

Dejando de lado los recuerdos, Mireilla golpeó con ganas el dichoso aparato mientras decía en voz alta:

— ¿Hay alguien ahí? Llevo diez minutos esperando a que me atiendan.

Escuchó ruido en la parte de atrás del mostrador y pisadas apresuradas. Mireilla sonrió. Ahora parecía que si iban a atenderla.

Con curiosidad y algo más relajada al ver que podría dormir sobre un buen colchón, Mireilla miró a su alrededor. El polvo y la suciedad era evidente en los escasos muebles que adornaban la entrada del cochombroso local. También había un viejo mueble con estanterías en las que lucían fotos antiguas que mostraban el esplendor perdido del lugar. Bajo sus pies había una alfombra pegajosa y descolorida en la que se percibía partes quemadas por colillas y que recomendaría al dueño que la tirase a la basura.

Su inspección fue interrumpida ante la aparición del dueño.

— ¿Qué desea joven?

Mireilla se giró y se le quedó mirando. El hombre debía medir apenas unos diez centímetros más que ella. Su aspecto era descuidado, luciendo una desnutrición evidente pues su arrugada piel estaba pegada a los huesos. Era un anciano extremadamente delgado y desaliñado con unos cabellos recortados sin forma alguna y de un tono grisáceo. Después de repasar la extraña vestimenta, pues vestía un pantalón de color caqui y una camisa de manga corta de un color anaranjada desteñida, Mireilla le miró a la cara, intentando por todos los medios contener su lengua. Los ojos del hombre eran completamente blancos. Estaba ciego. Ahora comprendía porqué el lugar lucía tan abandonado. El pobre hombre con su ceguera sería incapaz de limpiar la suciedad y fijarse en los desperfectos que le rodeaban.

— ¿Joven? ¿Dime que se le ofrece? — su ronca voz la sacó de su ensoñación.

— Yo… — titubeó — Necesito alojamiento, y en el puerto me dijeron que éste es el único lugar que dispone de habitaciones libres.

El hombre esbozó una sonrisa ladeada.

— Has llegado en mala época joven. Dentro de tres días se va a celebrar por las calles principales de la ciudad un desfile conmemorativo, recordando que el temido pirata Barbanegra vivió aquí. Los demás hoteles de la isla están ocupados. Estamos en temporada alta.

Mireilla dejó caer la maleta de mano, el sonido que produjo al golpear contra el suelo asustó al anciano que salió de detrás del mostrador, con los brazos en alto buscándola.

— ¿Se encuentra bien? Ese golpe…espero que no le haya pasado nada. No pueden cerrarme mi motel, si lo hacen ¿donde dormiré?

Los balbuceos del hombre la sacaron de su ensoñación, Mireilla se giró y levantó un brazo tocándole.

— Estoy bien, señor. Es sólo…. — “Que estoy a punto de llamar a mis hermanas para maldecirlas hasta el día de sus muertes….por jugármela de esta manera” pensó, pero dijo en alto intentando plasmar calma en su voz —…que se me ha caído al suelo mi maleta. Siento mucho si le he asustado.

El hombre esbozó una sonrisa, mostrando una dentadura en la que faltaban varias piezas. Le tomó la mano y sin dejar de sonreír la llevó hasta el mostrador.

— Está bien joven. Antes no solía sobresaltarme tanto, pero ahora con mi…. — Mireilla vio como tragó con dificultad y puso mala cara. Se notaba que le costaba hablar de su minusvalía, así que decidió cambiar de tema, preguntándole.

— ¿Hay habitaciones libres?

— ¿Qué si hay habitaciones libres? — repitió el hombre plasmando la sorpresa en el tono de su voz — Por supuesto que las hay. Puedes elegir dormitorio. Espera que te los muestro y….

El entusiasmo que mostró el hombre fue contagioso. Mireilla sonrió y le aseguró que un dormitorio que diese hacia el mar le servía. Adoraba contemplar el mar de noche. El suave susurro de las olas acariciando las doradas playas la tranquilizaba, y cuando llegó a la isla esperó encontrar un motel donde poder dormir escuchando al mar. Cuando los dueños de los moteles a los que visitó antes de llegar al que estaba le dijeron que no había habitaciones libres, se deprimió. Había aceptadlo el trabajo sin haber pensado siquiera en buscarse un buen alojamiento y un medio de transporte. No era habitual de ella lanzarse de cabeza en una aventura sin tener todo planificado detalladamente.

Pero al menos….la improvisación no era tan mala. O al menos eso era lo que estaba pensando mientras seguía al dueño del motel escaleras arriba, a su nueva habitación, después de firmar el contrato de arrendamiento por dos meses. El tiempo que tenía para buscar toda la información que encontrase en aquella isla del pirata más famoso de los siete mares.

El pirata Barbanegra.

Una vez que estuvo sola en su nuevo hogar durante los siguientes dos meses, Mireilla dejó su maleta encima de la cama y caminó hacia el balcón. Sonrió cuando vio el paisaje que la recibía. A pocos metros del motel había una pequeña playa privada de arena dorada que relucía bajo los rayos del sol. Las aguas cristalinas en las que se veía el fondo del mar, la acariciaban con calma, siguiendo un ritmo tan antiguo como el propio mundo. La vegetación que bordeaba la playa era de un verdor intenso salpicado con diversos y llamativos colores de las flores típicas de la isla.

Cerró los ojos y disfrutó de la calma que le transmitió lo que la rodeaba.

Si antes se había lamentado de su precipitada decisión, ahora estaba segura de que había echo la mejor elección de su vida.

Estaría por dos meses en un paraíso, realizando un trabajo que adoraba.

Mireilla soltó una carcajada llena de felicidad, entrando de nuevo en el cuarto para deshacer la maleta y descansar algo después del largo viaje en barco.

— Trabajo, dinero…ahora solo me queda el amor. — dijo risueña, burlándose internamente de la semillita que siempre estuvo en su corazón y que nunca pudo germinar al sentirse siempre inferior pues cada hombre que conocía en su vida la comparaba con sus hermanas cuando lo presentaba a la familia. — Pero primero a deshacer la maleta, una ducha rápida y mañana a la biblioteca a buscar información de Edgard Teach .

Lo que nunca se esperaría la joven era que su vida si iba a cambiar radicalmente, cumpliendo cada uno de sus más profundos deseos.

Comentarios

  1. Hola guapa, no había tenido tiempo de sentarme y leer esto, aunque ya sabía que estaba publicado, que vida ajetreada llevamos. Promete el inicio, ¿es una nueva novela? Bueno, me leo el segundo y te digo.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Alegrías del día

Paso corriendo que ya me tengo que ir para saludaros a todas y para colgar las imágenes de El guerrero de mi destino en las plataformas de venta de Amazon.es y Amazon.com , ayer consiguió entrar entre los 100 más vendidos de Amazon!!!!!
Como no tenía el ordenador no pude subir las imágenes así que lo hago hoy. La oferta que iba a ser hasta hoy a la noche tendré que alargarla  un poco porque no puedo entrar en Amazon para cambiarle el precio y porque muchas chicas me han pedido que espere al lunes porque así ellas la pueden comprar. Así que... queda abierta esta oferta hasta que regrese a casa y pueda entrar en Amazon, es decir tranquilamente hasta el martes o el miércoles que viene. Espero que la aprovechéis y le déis una oportunidad a Gaerth!!!!!!
Y muchas gracias a todas las que lo habéis comprado!!!!
Gracias!!!!





IMÁGENES DE AMAZON.ES


Los más vendidos en Romántica 41. Ashia, la niña somalí (Basada en hech... de Neo Coslado 4.6 de un máximo de 5 estrellas(22) Versión Kindle EUR 0,89 42. Alg…

Relato Nunca digas no a un lobo feroz de Ursula Brennan

Con un poco de retraso comparto con todas, por el día del Libro, mi relato Nunca digas no a un lobo feroz, un relato divertido y como no, romántica gay. Espero que os guste, para poder comprender un poco la historia os recomiendo leer antes el relato Nunca hagas enfadar al lobo feroz. 



LINK DEL RELATO 


Es necesario leer Nunca hagas enfadar al lobo feroz para poder comprender mejor la historia de Nunca digas no a un lobo feroz. 





Registro Safecreative: 1503133451057
Imágenes de la portada: Pixabay


Nunca digas no a un lobo feroz
Ursula Brennan




Ponme otra. Liam O´Brian negó con la cabeza mirando con pesar al humano que tenía frente a él al otro lado de la barra, no era habitual verlo por el bar sin la presencia de Kenneth pues habitualmente acudían al local juntos desde que los dos se conocieron en la Academia. Olisqueó el aire notando el olor a embriaguez que sudaba el policía por cada poro de su piel. Se le veía pálido, más delgado que la última vez que estuvo en el bar hacía un mes y con u…

Entrevista y Halloween

Buenos días a todas!!!
Espero que paséis un buen día. Hoy paso corriendo por el blog para comentaros que Ester FG me entrevistó la semana pasada y ayer subió la entrevista en su blog. Me lo pasé genial respondiendo cada pregunta que me envió y espero que os guste cómo quedó. Recordad que los comentarios en los blogs son muy importantes y se agradecen, Ester ayuda muchísimo a las autoras y a los autores y quiero añadir que es una gran mujer a la que tengo el placer de llamar amiga. 




ENTREVISTA


Por el momento no hay muchas más novedades, sigo escribiendo, realizando muñecos con fimo y lana de fieltro y deseando publicar todo lo que tengo pendiente por finalizar. 
¡Ah! Ahora mismo estoy acabando las correcciones profesionales de Belleza oscura y El guerrero de mi destino, gracias al trabajo de dos correctoras muy buenas. Están quedando de lujo las nuevas ediciones. 


Y quien quiera animarse a participar en el grupo LAS CHULÍSIMAS DE SHEYLA DRYMON, comentaros que además de juegos, encuestas…